La Fageda es un ejemplo singular dentro del panorama de la Economía Social y Solidaria en Cataluña. Su origen en  1982, no responde a una lógica empresarial convencional, sino a la necesidad de ofrecer un trabajo digno y con sentido a personas con trastornos de salud mental o discapacidad intelectual en La Garrotxa. Esta motivación inicial ha marcado su camino y justifica por qué su actividad funciona como un medio para sostener un proyecto social, y no como un fin en sí mismo.

La entidad ha establecido un modelo sistémico integrado por cinco entidades legales que permiten personalizar las trayectorias laborales y de apoyo a cada individuo según sus habilidades. Esta configuración incluye una cooperativa laboral, una fundación, un centro especial de empleo, un centro ocupacional y una compañía mercantil.  La combinación de estas entidades facilita que cada persona encuentre un entorno adecuado a su grado de autonomía, lo que evita caminos rígidos y propicia transiciones internas. Esta flexibilidad se alinea completamente con los principios de la ESS, especialmente con la noción de que la economía debe estar al servicio de las personas.

La gobernanza es uno de sus elementos más distintivos, si bien,  no sigue el modelo cooperativo clásico, ha construido un sistema para  la  toma de decisiones que protege la misión social y evita que la actividad económica   pueda  desviarse  hacia dinámicas puramente mercantiles. La fundación actúa como garante del propósito, mientras que la cooperativa y la sociedad mercantil gestionan la actividad productiva. La existencia de órganos directivos con perfiles diversos, mecanismos de supervisión ética y una cultura de transparencia refuerzan esta orientación. La organización hace públicas memorias de sostenibilidad, códigos éticos y documentación de buen gobierno que permiten evaluar su coherencia interna y su compromiso con la rendición de cuentas.

El vínculo con el territorio es otra  pieza clave: el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, un entorno que condiciona su actividad y refuerza su compromiso con la sostenibilidad. La organización ha obtenido certificaciones en  gestión ambiental, bienestar  animal, gestión de calidad e incluso la  Carta Europea de  Turismo  Sostenible y el Sello  de  Venta  de  Proximidad  que acreditan su respeto por el entorno y su apuesta por un modelo de producción responsable, reforzando su arraigo territorial y su apuesta por la producción local.

En términos de impacto económico y social ha generado un Valor Social Integrado superior a los 65 millones de euros en 2024, lo que equivale a un retorno aproximado de 13 euros por cada euro público recibido. Este indicador refleja no solo su actividad económica, sino también el ahorro en servicios sociales, la mejora de la autonomía personal y el impacto en las familias  y a que  su éxito comercial en el sector lácteo permite financiar los servicios asistenciales y mantener un modelo que no depende exclusivamente de subvenciones.

La  entidad también mantiene alianzas estratégicas con administraciones públicas, universidades, entidades del tercer sector y empresas privadas. Estas colaboraciones refuerzan su papel como actor sistémico dentro del territorio y como organización que trabaja en red, un principio fundamental de la ESS. Entre sus alianzas destacan la Generalitat de Catalunya, la Diputación de Girona, el Ayuntamiento de Olot, la Universitat de Girona, la UVic-UCC, Dincat, AEES Dincat y diversas empresas con las que colabora en proyectos de inserción, sostenibilidad o innovación.

CUANDO  LAS  PALABRAS  SE CONVIERTEN  EN HECHOS

La Fageda encaja de manera natural con los principios de la ESS, y lo hace desde una práctica cotidiana que refleja con fidelidad aquello que afirma en su misión y sus valores. Su manera de situar a las personas en el centro, especialmente a quienes han tenido menos oportunidades, muestra una comprensión profunda de la economía como herramienta al servicio del bienestar colectivo.

La organización entiende el trabajo como un espacio de dignidad, crecimiento personal y construcción de identidad, y esta visión se traduce en un modelo que prioriza las necesidades humanas por encima de cualquier lógica de maximización del beneficio. Con una plantilla superior  a los  650 empleados,  existen  345 asalariados,168  se  encuentran  en  situación especial de  vulnerabilidad y  88  son  personas  usuarias de  los   servicios  ocupacionales /pre laborales, cifras que  suponen  que  más del  55%  de  la  plantilla  están  en situación  de  vulnerabilidad,  un tanto  por ciento que  se  debe considerar un buen  resultado al  estar  inmersa en  el   mercado alimentario.

Su estructura de dirección también refleja esta coherencia. Aunque no responde al modelo cooperativo tradicional. La combinación de órganos directivos profesionales, supervisión ética y mecanismos de transparencia permite mantener un equilibrio entre sostenibilidad financiera y compromiso social. No se trata de una democracia directa en sentido estricto, pero sí de un modelo que busca preservar la esencia y garantizar que las decisiones estratégicas se tomen con responsabilidad y con una mirada a largo plazo.

El vínculo con el territorio refuerza esta coherencia. La Fageda no solo opera en La Garrotxa, sino que forma parte de su tejido social y económico. Su presencia ha contribuido a generar empleo estable en un entorno rural, a dinamizar la economía local y a fortalecer la cohesión comunitaria. La gestión de los recursos naturales en un espacio protegido muestra un compromiso con la sostenibilidad que va más allá de lo ambiental y se extiende a la sostenibilidad social y comunitaria.

El impacto social medido confirma esta coherencia. El Valor Social Integrado evidencia que su actividad produce beneficios que trascienden lo económico y repercuten directamente en la calidad de vida de las personas trabajadoras, sus familias y la comunidad. La capacidad de combinar viabilidad empresarial con un impacto social tan significativo demuestra que la ESS no es una alternativa teórica, sino un modelo capaz de ofrecer respuestas reales a necesidades sociales complejas.

NO TODO  ES  PERFECTO: ALGUNAS COSAS  QUE  PODRÍAN  MEJORAR

Aunque es un referente, existen áreas donde podría reforzar su alineación con los principios de la ESS  como  podría  ser la incorporación de nuevos criterios de ESS en la cadena de suministro, priorizando proveedores cooperativos, entidades sociales o productores locales con prácticas sostenibles  o explorar soluciones de movilidad sostenible para la distribución de productos, especialmente en el transporte de última milla, donde el impacto ambiental es significativo.

Considero  que  una mayor divulgación de indicadores sociales y ambientales facilitaría la evaluación externa del proyecto y reforzaría su compromiso con la transparencia.

3. Referencias  bibliográficas

  • (2024). La Fageda: una empresa con alma social. https://www.aecoc.es/articulos/c84-la-fageda-una-empresa-con-alma-social/
  • Carta Europea de Turismo Sostenible. (s.f.). CETS: Compromiso con el turismo responsable. https://www.europarc.org
  • Generalitat de Catalunya. (s.f.). Venta de proximidad: productos agroalimentarios de origen local. https://agricultura.gencat.cat
  • (s.f.). Normas ISO 9001 e ISO 14001: Sistemas de gestión de calidad y ambiental. https://www.iso.org
  • La Fageda. (2024). Memoria de sostenibilidad 2024. https://www.fageda.com
  • La Fageda. (s.f.). Transparencia: certificaciones, acreditaciones y buen gobierno. https://www.fageda.com/es/transparencia/
  • La Fageda. (2024). Alianzas 2024. https://www.fageda.com/wp-content/uploads/2025/05/ALIANCES-2024-ESP.pdf
  • Welfair™. (s.f.). Certificación en bienestar animal. https://welfaircertification.org